Para cada experimento sobre animales que esté debidamente autorizado
por la autoridad competente, debe establecerse un proceso o protocolo,
consignando el objetivo, modo de ejecución, los anestésicos que
eventualmente se autorizarán, así como la especie y número de animales a
utilizar.
Los protocolos serán conservados durante tres años y estarán a disposición
de la Comisión Nacional de Bienestar Animal.